Habitantes del Caos

Brujería Apocalíptica


 

Extracto del capítulo Brujería apocalíptica del libro homónimo de Peter Grey

 

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¿Cuánto puede estirarse un momento antes del climax? El vertiginoso borde de la consumación. El complejo de las puertas concéntricas. (...)

Este es el emblema de la rosa desplegándose entre las llamas. Un millón de orgasmos intersectando sus pétalos a través de todo el espacio y el tiempo. Un mensaje llega a quienes participen en tal Sabbat: deshazte de ti mismx.

Pero este momento, la bacanal puede alejarnos del hecho más prominente de la brujería. Aunque como Jack Parsons dice, la brujería es la religión más vieja, aquello que nos levanta fuera de nosotrxs mismxs y cambia nuestra brillante piel, el hecho es, que la brujería emerge desde el mundo, viene de la Tierra, la gente, los animales, las plantas, toda la red de la vida. No dejes que nadie te diga lo contrario, la brujería está aquí, en el presente.

Cuando digo brujería apocalíptica es deliberadamente antagonista, porque veo la brujería siendo usada cada vez más como una excusa para el escapismo solipsista, cuando es precisamente lo contrario. La brujería se sitúa en el mundo tal cual es. A medida que cambios radicales atraviesan la biósfera, la tradición debe por necesidad cambiar. Esta transformación fluida es la belleza y la fuerza del verdadero arte. Como tal, molestará a aquellos que se aferran a las formas. Que así sea. No hay solamente tradición, está la innovación, está la revolución. Ésta es una verdad femenina. Ésta es la Diosa que ha atravesado la historia para estar con nosotros ahora.

La brujería tiene una larga historia de recordar su herencia radical, ya sea a través de Michelet, o Jack Parsons, o el feminismo, y también de inventarse a sí misma de nuevo.

Montague Summers escribe: “brujas, satanistas, y toda la tripulación profana, estuvieron entrometiéndose y mezclándose con la política desde el principio, y así como su señor, el Diablo, se rebeló contra Dios en el cielo, así también ellos se rebelaron contra cualquier orden y legítima forma de gobierno en la Tierra”.

Yo digo: la brujería está a punto de hacerlo de nuevo. Y con buena razón. Aunque los Sabbath mismos puede argumentarse datan tan sólo del 1650, se conectan con una mucho más antigua tradición de encuentros nocturnos en lugares elevados, nacida tanto como celebración y como una respuesta ante ataques a las comunidades. Es en estas renovaciones, y no en alguna edad antigua o las interminables inquisiciones en cuánto a qué es y qué no es verdaderamente la tradición, donde hemos de encontrar a la brujería.

El brezal baldío ha sido testigo de la danza del átomo devenir volte face. La división de la luz en un apocalipsis que nosotros hemos traído. El fin del mundo no es una amenaza desde el púlpito, lo hemos ensamblado con diestros y siniestros dedos. No seguiremos el humo a las estrellas hasta que ardamos en la pira de la tierra. El amor es la guerra para terminar todas las guerras, y la guerra está sobre nosotros.

 

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Mientras nuestra cultura se lamenta, ¿qué hemos hecho mal? No tiene concepto del pecado, sino sólo consumo. Aún así, sabe que algo ha ido horriblemente mal. Infantilizada, repite desconsoladamente, ¿qué, qué hemos hecho mal?

La respuesta es simple: La humanidad ha roto su pacto con la naturaleza.

Dee y los alquimistas lo sabían, y buscaban una gentil reconciliación desde sus alambiques, un armonioso intercambio de los elementos cruzados. Esa ventana se ha cerrado. No hay oro que pueda liberarnos de nuestro destino, estamos aún más terriblemente atareados. Mientras nuestra jactanciosa sofisticación tecnológica choca con la obsolescencia programada son los aparentemente simples actos y herramientas de la brujería los que perdurarán. Confiaría más a largo plazo en mi cuchillo de mango negro que en mi ordenador portátil. Si los más altos magos hubieran, como Paracelso, escuchado a los practicantes populares más que a su vanidad probablemente no estaríamos en este punto. Sin embargo lo estamos.

Debemos reconocer que somos como los jinetes que se deslizan sobre los vientos. Nosotros los ángeles vertiendo frascos de veneno. Nosotros los rompedores de sellos. Nosotros los ancianos de los días girando alrededor de un trono vacío. Nosotras las hijas de Jerusalén, los Reyes de Edom, los Caínes y Lilits, los hombres escorpión. Antes de dirigir nuestra digna ira a la clase de los súper ricos y sus corporaciones de pillaje debemos reconocer que nosotros también somos los consumidores. Nuestras acciones han sumado al peso del desencanto. Hemos dejado que ésto pase.

La violación de la tierra está a punto de entrar en una horrible fase final en que las últimas zonas silvestres son explotadas por los últimos recursos.

¿Deberíamos llorar? Las palabras de Medea, hija del Sol y una sacerdotisa de la bruja-diosa Hecate, pueden ser consideradas aquí una inspiración desde la afilada pluma de Seneca. Mientras que su Nodriza suplica que tenga cuidado, Medea responde como una hechicera:

MEDEA: Flojo dolor el que puede tomar consejo y recatarse. No cabe esconder los grandes tormentos. Tienen que estallar.

NODRIZA: Para, hija, el coraje furioso. Apenas si te defiende la quietud callada.

MEDEA: Teme a los fuertes y persigue a los cobardes la fortuna.

NODRIZA: Es un su punto cuando hay que probar el valor.

MEDEA: Nunca ha de faltar al valor punto.

NODRIZA: No hay esperanza que marque camino en los reveses.

MEDEA: Quien nada espera, de nada desespera.

NODRIZA: Se te fueron los colcos; no hay lealtad en tu marido; de tanta grandeza nada te queda ya.

MEDEA: Me queda Medea, y aquí ves mar, tierras, hierro, fuego, dioses y rayos.

 

Tal es nuestro estado. Tal es la diosa de la brujería y la figura de la brujería en la línea de Medea. No hay escapatoria. La brujería ya está muerta como una vieja bruja, tan estéril como la luna, tan contaminada como las arenas de alquitrán. Sin embargo la brujería nace de nuevo en este paisaje despojado, y será despreciada como una abominación por aquellos que no puedan navegar a través de la luz de las velas entre los canales de estrellas. Aquellos que buscan escapar de los destinos y furias aprenderán que son inexorables. Nosotros celebramos esto, envueltos en el resplandor crepuscular de una vida media de millones y millones de años. Somos los asesinos, los envenenadores, la apretada soga de la maldición, el fuego de la montaña.

Tenemos una respuesta a este mundo de salvamento, una confesión que necesita ser sacudida de nosotros: Somos nosotros quienes hemos bebido de la copa. Nosotros quienes estamos borrachos con la sangre del sacrificio. Nosotros quienes florecemos de nuestras heridas. Nosotros quienes celebramos el Amor y la Guerra. Nosotros quienes conocemos el misterio. Nosotros somos la brujería.

La brujería no espera salvación. Besa y mata con la misma boca sangrienta enrojecida. No podemos refrenar su elocuencia, la ramera habla. No estamos separados del destino del mundo. Estamos habituadas a no ser bienvenidas, cazadas, culpadas, violadas, torturadas, desposeídas, desaparecidas. Ahora somos irrelevantes, una excentricidad inofensiva, una broma social. Aunque a medida que la brujería se llena con el espíritu de la época nos volveremos peligrosos de nuevo, porque la brujería arraigará el sentido.

Apocalipsis no es escapismo como algunos sugieren. Es estar recluido en las mandíbulas del umbral de la vida y la muerte. Es confrontación y revelación sagrada. Es utopía y distopía en eterno intercambio. Ve a través. En la cristiandad el apocalipsis es usado por los odiadores del mundo que abogan por la guerra, en la Nueva Era como una panacea para aquellos que anhelan la ascención, yo la uso para despertarnos del sueño.

No hay otro modo de hablar sobre el apocalipsis. No ahogo la inspiración en mi garganta. No me limito a observar la última danza o a describir a los bailarines sin perderme a mí mismo entre ellos. Debemos dejarnos llevar a una consciencia del momento. Tenemos el poder de destruir el mundo y lo estamos haciendo. La brujería debe responder como siempre ha hecho a los eventos que se desarrollan a nuestro alrededor con los dones que nos han sido dados y aquellos que hemos ganado en la floresta. Habiendo entrado en el momento, podemos ir atrás, pero no un instante antes. Así que hacemos nuestra pregunta al espejo, ¿qué es la brujería? En la búsqueda de los orígenes preguntamos por quiénes somos. No una miasma de engaño para colgar sobre la bola de cristal, más bien un hilo de sangre que gira en un manto, una red viviente de conexión. ¿Qué es la brujería?

La respuesta es simple: Brujería es el trabajo del enemigo. Brujería es el sexo que la otra gente tiene, brujería es la droga que otra gente toma, brujería es el rito que otra gente realiza. Brujería es la magia que otra gente hace. Brujería es la ropa que otra gente usa. Brujería son las palabras que otra gente habla. Brujería es la diosa que ellos veneran.

Es imposible llegar a cualquier otra conclusión. Porque en toda la historia registrada la brujería ha sido malefica, benefica, incesto y muerte. La villa vecina, el próximo pueblo, el país de al lado, la mujer anciana, la mujer joven, el judío, el leproso, el cátaro, el templario, el ofita, el bogomil. Ellos la hacían. No nosotros, tú sabes, ellos. Y encontrarás a la brujería al final del dedo que apunta y acusa.

Argumentar de otro modo es un error fatal que nos abre para el viejo dividir y conquistar. Embelllecer la brujería es tan imprudente como desfigurarla. No puedes negar a la diosa de ninguna forma, a la luz de la linterna o en un juego de sombras. No puedes decir brujería blanca o brujería negra sin violentar su ser completo. Es tiempo de que sanemos esta herida. Considera las palabras de Trueno, la Mente Perfecta: Soy la ramera y la santa.

Exploremos entonces nuestra definición con ayuda de un libro que significa mucho para nosotros. El Malleus Maleficarum para definir la brujería identifica tres componentes vitales: La bruja, el diablo y la voluntad de Dios. La bruja como hemos visto es lo otro, el extranjero y, demasiado a menudo, la mujer. El diablo es el doble, cuyo culto es nocturno, orgiástico y asesina niños. La voluntad de Dios es simplemente el poder de la iglesia y el Estado de oprimir, acusar, y dictar auto-de-fe.

Como tal una brujería apocalíptica contendrá estos mismísimos elementos: La Bruja, como una mujer extranjera, ejemplificada por Inanna-Ishtar y demonizada en la Biblia como Babalon. A medida que las poblaciones se desplacen por la guerra, las inundaciones, el fuego y la hambruna, veremos muchos más extraños en una tierra extraña. Para la bruja, ellos son parientes. El Diablo como la máscara de la naturaleza salvaje y la Diosa, dándonos la opción de controlar nuestros cuerpos, mentes y destinos. Ya hemos visto a Baphomet como un cifrado para Mohammed, y el Islam no será el único enemigo asediado. Ecologistas, feministas, psiconautas, chamanes, continuarán siendo rebajados en estos términos. Pero tal como Tupac Shakur confronto la psique americana como el nigga delincuente y sacó fuerzas de ello, devolviéndole la pesadilla a ellos, así podemos escoger abrazar al Diablo que ellos niegan.

La voluntad de Dios es un claro entendimiento de y oposición a los designios de nuestro enemigo. Esto no es simplemente destruir la estructura mítica de la Iglesia Cristiana que le dio la naturaleza al hombre para despojarla, tal como cortó los cedros del Líbano, sino también la fase final de Yavé: el fascismo corporativo. Somos la línea final de la resistencia.

Pero ¿Qué pasa con la moderna brujería pagana? ¿Por qué no se ha enfrentado a estos retos? La dificultad con la moderna brujería pagana es que comenzó comprometida. Gardner tenía un ojo en la reciente revocación de las leyes de brujería. Y su no dañar nada fue más conveniente que las escalofriantes declaraciones de Cecil Williamson o la misantropía de Spare. Aunque es tonto simplemente atacar a Gardner o a Sanders o a Cochrane o a Graves. Ellos estaban respondiendo al espíritu de su época. Parecía por un imposible embriagador momento que la brujería iba a transformarse en la nueva religión de Inglaterra. Ese proyecto está hecho un desastre.

Ahora Ronald Hutton no se limita a decir que no dañemos a nadie simplemente, sino que seamos inofensivos. Habiendo visto a los asesinos de brujas nigerianas y el pánico satánico en los ochentas, el argumenta que estamos mejor viviendo en un mundo desencantado y escapando los fines de semana a nuestros mundos imaginales de caprichosas delicias.

Yo digo, témannos.

Yo digo que el poder de la bruja está en tener todas las opciones abiertas. La brujería no yacerá debajo, no será desarmada. Las mujeres saben esto. No queremos un lugar adentro, y tener encuentros interconfesionales dándole apretones de manos a monoteístas cuyos libros sagrados aprueban que se nos apedreé, asesine y viole.

La brujería, y con esto quiero decir maléfica, es el rostro firme que mostramos a este mundo. Este es el sendero sin compasión.

Un buen ejemplo de brujería de esto es la solonacae, la familia que incluye la mandrágora y la datura. Solanacae viene de la raíz solari, consolar; ciertamente, estas hijas del solaz tanto curan como matan. Nos permiten combatir veneno con veneno. No hay manera de separar los poderes y ninguna forma en que debiéramos separados de nuestro derecho a ejercer ambas.

Entonces ¿hay una narrativa alternativa a la de Gardner? Un enfoque es el del Arte Tradicional. Paul Huson nítidamente explica la diferencia cuando dice:

La Brujería Tradicional es lo que Margaret Murray -una historiadora Británica quien durante los años veinte propuso la noción que la Brujería era originalmente una religión pagana clandestina que continuó existiendo junto a la Cristiandad- se refería como “Brujería Operativa” para distinguirla de lo que llamaba “Brujería Ritual”. La Brujería Operativa, para usar sus palabras, abarcaba todos los encantos y hechizos, ya fueran usados por una bruja profesa o por un profeso cristiano, ya fuera para bien o para mal, para matar o para sanar. La Brujería Ritual por otro lado, abrazaba las creencias religiosas y rituales de quienes practicaban a lo que Murray se refirió como el Culto Dianico, la adoración de una deidad que estaba encarnada en un hombre, una mujer, o un animal, trazos del cual ella creía se hallaban en Italia, en el Sur de Francia, y en las Tierras Medias Inglesas. El dios era llamado Jano o Dianus, la diosa Diana. Wicca o Wica fue puede argumentarse la visión personal de G B Gardner sobre el culto Dianico.

Mastering Witchcraft de Huson es un texto clave de Brujería Tradicional, pero Huson claramente declara que tomó del mismo material que Gardner en la biblioteca folklórica en la University College de Londres. Dicho llanamente, son ambos cortadas de la misma tela. Es justo decir que el Arte Tradicional, aunque conteniendo elementos más tempranos y folkloricos, es tan inventado como la Wicca Gardneriana, y con esto no quiero faltar el respeto a ninguna de ambas.

Sin embargo ahora vemos la creación de una división entre una supuestamente tradicional arte y la Wicca iniciada. Es un intento de separar lo inseparable y reescribir una historia de protagonismos compartidos, como el ejemplo de The Regency demuestra, y sobre una isla de prácticas ampliamente diversas que no pueden ser limpiamente bordados en un único mito gitano. Las nuevas hebras de brujería “vieja” muestran donde la Wicca fue negligente, a saber, conocimientos de las plantas, baja magia y folklore. Pero definirse a unx mismx en oposición a tus aliados más cercanos en una batalla por la autenticidad parece fatalmente fallido, especialmente cuando la mayor parte de nuestra historia es contada por nuestros enemigos y además abarcan los cambiantes paisajes de la literatura, la poesía, la visión y el sueño.

Más aún ¿cómo es que un mito de Caín-Lillith diferente o más válido que uno de Diana-Lucifer? ¿Quién de hecho obliga que ningun wiccano haga magia operativa, o se asegura que los brujos tradicionales no tengan implicaciones religiosas o míticas? De hecho lo que vemos ahora es una supuestamente tradicional Arte entusiastamente gustando exactamente el tipo de Brujería ritual por el que habían denunciado a los Gardnerianos. La razón es que son parte de un todo dividido lo cual no es simplemente cierto de la Brujería, sino del quiebre y negación de toda nuestra cultura, de la diosa completa a quien nos atrevemos a conocer encarnada como Babalon.

Esta hostilidad horizontal entre gente que comparte los mismos intereses, es exactamente la táctica empleada por Cointelpro(1); quiebra, disipa, previene que reconozcamos o nos enfoquemos en los verdaderos enemigos. Hay asuntos más urgentes que si obramos desnudos o con túnicas. Suficiente. Yo digo, el enemigo de mi enemigo es mi amigo. Cuando digo Brujería Apocalíptica también quiero decir la destrucción de las falsas diferencias entre las tradiciones.

La brujería de Gerald Gardner no era finalmente sobre la forma, era acerca de la fuerza. Una cultura gateando fuera de los áticos bombardeados de Londrés hacia un nuevo mundo de la píldora y posibilidades. La brujería de Jack Parsons no era sobre la forma, era acerca de la fuerza de la revolución sexual bohemia y las drogas enteogenas. La Brujería Tradicional no se trata de la forma, es acerca de la perturbadora pérdida del folklore, la vida rural y, crucialmente, el sentido en un mundo post-moderno. La brujería apocalíptica es sobre un mundo en guerra por los últimos remanentes de naturaleza salvaje, los últimos remanentes de humanidad, y por lo tanto aquí me estoy concentrando en conjurar esa fuerza más que entrar en la trampa de circunscribirla. Aquellos que han leído The Red Goddess sabrán que estoy claramente en contra de la imposición de una ortodoxia. Entonces cuando digo Brujería Apocalíptica estoy describiendo un set de ideas que pueden ser encarnadas en cualquier enfoque de brujería. Deberíamos celebrar cada forma de herejía emergente. Nuestros e-mails son después de todo, leídos por las mismas agencias de inteligencia, nuestros sitios rituales fotografiados por los mismos satélites militares, nuestros pozos envenenados por los mismos fertilizantes y pesticidas e industrias de fracking.

Nunca debemos olvidar a nuestros enemigos. Por más pacíficos que seamos, ellos nos definen con violencia. La brujería fue parida en las cámaras de tortura de la inquisición. Desnudada, atada, rota, enseñada a volar en strappado.

En el siglo XII el enemigo fueron los cátaros quienes amenazaron a la Iglesia Católica proponiendo la pobreza. En los 1300s el enemigo era la Herejía ejemplificada en la destrucción de los Templarios. En el siglo XIV, fue la figura de la bruja, que subsecuentemente se convirtió en una conspiración satánica internacional. Pero ¿por qué sucedió ésto? ¿Por qué el Sabbath obtuvo tal prominencia? ¿Por qué las brujas fueron tan vilificadas en este periodo de la historia? Sin entender el enemigo, o la forma del campo de batalla, no hay respuesta que pueda darse.

La creación de una figura puramente maléfica de lxs brujxs, fue un ataque a las mujeres. Aunque los hombres también fueron quemados. Las mujeres fueron atacadas de esta manera por una razón. Para que el Estado pudiera cercar las tierras comunes. Las mujeres fueron atacadas para remover su control de sus matrices. Las mujeres fueron atacadas para dividir a los sexos y desgarrar el tejido social. Las mujeres fueron atacadas para destruir todo sentido de lo sagrado en la naturaleza. La mujer era la memoria de los ancestros y el clan.

No necesitamos seguir a Marx, tan sólo necesitamos seguir el dinero. El proceso ha continuado porque el enemigo tiene ambición incansable y rendimientos decrecientes.No es simplemente lo común lo que está siendo cercado ahora, sino que TODO está siendo vendido a las manos de unos pocos. Esto, inexorablemente, significa guerra. Y la guerra está sobre nosotros.

El Sabbath surgió en tal panorama como una conspiración para destruir el edificio podrido de la Iglesia y el Estado. Reuniéndose en la oscuridad para evitar la mirada de la autoridad, disfrazado en el anonimato y la prohibición. Esto revolucionó la naturaleza de la brujería, más allá de la preexistencia de los Sabbath. Y no me refiero aquí simplemente a las fantasías inspiradoras de Jules Michelet, sino al importante trabajo de investigadores modernos como Silvia Federicci (2).

Vemos estos mismos ataques a la libertad de reunirse en la destrucción de los festivales libres, la cultura rave, el movimiento occupy, etc. Estos han sido respondidos por las máscaras anónimas de anonymous, los anarquistas sin rostro del black block, las acciones directas radicales del frente de liberación de la tierra. Estas son expresiones de la directa brujería popular, y han sido perseguidas por la misma inquisición que una vez vino por nosotrxs. Entended que no estoy diciendo que cualquiera de estos grupos son ejemplos de brujería operativa. Digo que nosotros, la gente que somos la brujería, tenemos un deber sagrado de unirnos a esta guerra. Necesitamos celebrar los grandes Sabbath nuevamente e infundirlos con la sangre bruja.

 

Así que aquí está mi profecía: la brujería se va a poner tanto más agitada y más furiosa. La Naturaleza se levantará. No sólo venimos por sus hijos; somos sus hijos, y todos aquellos que estamos por heredar las ruinas de la Tierra. Bienvenidos al apocalipsis, este es el momento en que nos damos cuenta que el clima está roto, es todo rosas y sangre de aquí en adelante, como brujxs deberíamos prepararnos para volar en las alas de la tormenta.

 

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1.- COINTELPRO (Counter Intelligence Program), o Programa de Contrainteligencia, es un programa del FBI de los Estados Unidos cuyo propósito es investigar y desbaratar las organizaciones políticas disidentes dentro de los Estados Unidos. (Fuente Wikipedia)

2.- Véase Calibán y la Bruja, Mujeres, cuerpo y acumulación originaria, Silvia Federicci 2004 - Edición en castellano por Traficantes de Sueños, 2010, Creative Commons, descargable en su sitio web.

 

 

 

 

Traducción por Juan Verde & Shihab Alén


Fuentes

Extracto de Apocaliptic Witchcraft, Peter Grey, Editorial Scarlet Imprint.Traducción por Juan Verde & Shihab Alén


Enviado por: Juan Hong Meng

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brujería apocaliptica Peter grey Babalon ecología colapso revolución Medea


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