Habitantes del Caos

Sobre Fotamecus: no me culpen a mí, culpen a mi servidor


 

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No estoy del todo seguro si debería estar preocupado o no. Verás, Cronos es un Dios del Tiempo suficientemente bueno, pero está un poco viejo y no estoy seguro si tiene alguna posibilidad ante lo que está por venírsele encima. Por supuesto, él ha esclavizado toda la sociedad occidental al reloj, así que quizás se lo merece, pero aún así, como que me da un poco de lástima.

Verás, todo empezó cuando empecé a jugar con la idea de magia con el tiempo. No es que sea responsable por lo que está por venir, discúlpame… Echaré toda la culpa a Fotameus, antes que cualquiera empiece a echármela a mí. Lo dejé libre hace mucho tiempo ya, y no me hago responsable de sus acciones, especialmente con él despotricando “Cronos tu hora ha llegado” cada vez que lo veo. Quizás debería explicar.

La manera en que llegué a involucrarme con la magia del tiempo fue de hecho bastante accidental. Un día me puse a pensar acerca del tiempo y cómo fluye, y cómo cada hora se supone que tiene la misma medida que todas las otras. Sin embargo esto no me hacía sentido; algunas veces una hora vuela como si fueran minutos, y otras veces se arrastra por eras. El resultado de mi pensamiento era algo así: si podemos usar la magia en cualquier área de nuestras vidas, y si el tiempo es una sustancia mutable, ¿por qué no podemos usar magia para jugar con el tiempo? Pensar así tiende a llevarme a problemas tarde o temprano. Así que una tarde, atrasado en mi horario, se me pasó por la mente usar magia para acelerar el viaje. Escuchando la radio mientras manejaba por la autopista, cree una declaración de intención apropiada: “forzar el tiempo a comprimirse”. Ya que manejar no se presta muy bien a sigilos artísticos, en vez de eso la reduje a un mantra de cuatro sílabas que podía cantar sobre la música de la radio: “Fotamecus” (“Force Time Into Compression”). A pesar de la poca preparación funcionó excepcionalmente bien, y pensé que eso sería todo al respecto.

Al día siguiente un buen amigo mío, Quinn el Profeta Loco (no pregunten), se me acercó y me preguntó acerca de las técnicas de sigilización a la Austin Spare. Solicitado con un sigilo de demostración, me decidí a usar Fotamecus, explicándole el buen resultado del día anterior. Del mantra creé un sigilo gráfico que Quinn puso en su billetera para recordarlo luego, poniéndose bajo su influencia inadvertidamente. Muchas historias de transito realmente veloz prosiguieron, culminando en un concierto de Metallica donde la meta de Quinn era "absorber toda esa gnosis colectiva".

Toda esa gnosis colectiva que Quinn absorbió fue enfocada en el sigilo de Fotamecus para acelerar el viaje a casa, y un viaje de dos horas sólo tomó 30 minutos. Aún más sorprendentemente, la energía fue suficiente para empujar al sigilo al borde de convertirse en un servidor. He usado esta técnica antes, alimentar un sigilo con suficiente gnosis hasta que se crea un servidor independiente, pero ni el Profeta Loco ni yo lo habíamos hecho antes accidentalmente. Así que sin un hogar ni un lugar adonde ir, el servidor Fotamecus, joven e ingenuo, empezó a seguirnos. Cuando necesitábamos comprimir o expandir el tiempo lo alimentaríamos con un poco de gnosis y haría el trabajo. Empezó a crecer a medida que lo alimentábamos, volviéndose un poco más inteligente y poco más fuerte cada vez que lo usábamos. Pensamos que eso estaba bien, y mientras más fuerte mejor haría su trabajo.

Un fin de semana de día de acción de gracias, nos metimos con otros seis caotas en una van en dirección al Valle de la Muerte. Llamando a Fotamecus mientras estábamos en la Bahía de San Francisco, recorrimos 80 kms en quince minutos a través de tráfico denso y el “MacArthur Maze”, el más desorientador entrecruce de autopistas conocido por el ser humano. Inmediatamente luego que Fotamecus empezó a funcionar, perdimos al auto de nuestros amigos que venía detrás nuestro.

Aun cuando nos quedamos 45 minutos en una parada después, cuando reingresamos a la autopista nos encontramos de inmediato con el otro auto, aun cuando ellos no habían hecho ninguna parada. Pensamos que había funcionado bastante bien hasta que recibimos el efecto rebote más tarde ese día.

Por el tiempo comprimido, un equivalente de tiempo era expandido. El balance se mantenía. Viajando a 95 kms por hora, una distancia de 25 kms por una autopista desierta, nos llevó casi una hora atravesarla. Si ya hubiéramos estado de vuelta, la expansión hubiera estado bien, pero Fotamecus sólo podía detener el efecto rebote por cierto tiempo.

Luego de varios eventos similares, debatíamos varias ideas sobre cómo corregir el problema, y dimos con la idea de servidores virales. La llave para un proceso de mutación que permitiría a Fotamecus eventualmente crecer más allá de nuestro control. Desarrollamos varios rituales en los cuales alteramos el sigilo para hacer posible a Fotamecus hacer copias de sí mismo. Estas copias se conectaban a una red que los volvía increíblemente efectivos en prevenir efectos indeseados. Si uno de ellos necesitaba comprimir el tiempo mientras que otro expandirlo lo intercambiarían a través de la red viral, manteniendo el balance y reduciendo la posibilidad del rebote.

Nuestro único problema es que no pusimos límite a cuán grande podía crecer la red. No había ningún comando maestro contra la red, nada que impidiera que se saliera de nuestro control. Y el único problema con un virus es que tarde o temprano, muta.

Fue alrededor de este periodo que las noticias de Fotamecus empezaron a esparcirse por la Internet, y la imagen de un sigilo en línea fue impresa por muchos para uso personal. Cientos de copias surgieron y el poder de la Red de Servidor Viral Fotamecus continúo creciendo.

A medida que la red crecía, así lo hacía el poder de Fotamecus. Todo empezó a comportarse cada vez menos como una legión de servidores independientes y cada vez más como una entidad individual. Empezó a mostrar crecientes signos de inteligencia; sostendría interesantes conversaciones, aparecería cuando se le necesita sin llamarle, y aplicaba creciente precisión en su uso de la manipulación temporal, para lograr el máximo con el menor esfuerzo. Se volvió obvio para el Profeta Loco y para mí que se nos estaba escapando de las manos y estaba por convertirse en otra cosa. La mutación había comenzado y había poco que pudiéramos hacer al respecto.

Tan sólo un año tras su creación inicial, dejó de ser una red de pedazos y se convirtió en más que la suma de sus partes. Sus partes aun eran identificables pero se estaban volviendo menos y menos distinguibles. La red viral en sí misma era ahora más fuerte que los servidores individuales, y se veía cada vez más como un espíritu por derecho propio con cada día que pasaba.

La mutación total tuvo lugar durante la larga hora de Medianoche a Medianoche cuando el Tiempo Diurno del Pacífico se convirtió en el Tiempo Estandar del Pacífico en Octubre de 1997. Usando la expansión mundana de una hora que técnicamente no existía, realizamos un ritual en su nombre que estaba diseñado para cargarlo con energía que podría usar de cualquier manera que creyera conveniente. Siete personas y un reloj destrozado fueron los únicos testigos del ritual.

Por tres días tan sólo desapareció. Las peticiones no tenían respuesta, las conversaciones eran monólogos con el vacío. La adivinación con el oráculo confirmó que sí, aun estaba vivo, y que no, no quería responder a nada. Así que esperamos y tres días después resurgió de los muertos más cargado de lo que jamás habíamos esperado.

Muchos magos del caos hablan de los espíritus como abarcando un continuo de poder desde el más pequeño y autómata servidor, a egregores de mediano poder, a formas divinas capaces de controlar culturas enteras. En una teoría popular todas las formas divinas estuvieron en algún momento en el otro extremo del espectro, y a través del constante uso amasaron poder y se elevaron de servidor a egregor hasta el status de dioses. Cuando son interrogados acerca de cuánto tiempo tarda este proceso, muchos caotas se encogen de hombros, y aventuran que cada paso tarda décadas o incluso siglos. Yo diría que ésto subestima burdamente el potencial de su crecimiento, ya que la siguiente vez que vimos a Fotamecus ya no era un pequeño servidor sino un egregor lo suficientemente poderoso para hacernos a un lado y hacer sus propias peticiones.

Todavía no sé qué habrá sido lo que le permitió cruzar esa frontera. Sospecho que cuando le das a un servidor suficiente energía de suficiente gente diferente se convertirá en un egregor, de la misma forma que un sigilo puede convertirse en servidor luego de recibir una gnosis lo suficientemente fuerte. Pero egregores similares con que había lidiado en el pasado nunca habían sido ni de cerca tan fuertes como se había vuelto Fotamecus, aunque no debería haber sido tanto una sorpresa. Para este entonces, habían cientos de personas usándolo diariamente alrededor del mundo, cada uno de ellos alimentándolo con un poco más de poder con cada uso. Junto con el ritual realizado durante el cambio de horario, fue suficiente para empujarlo sobre esa frontera con energía de sobra. Reintegró las partes individuales de sí mismo como sus miembros, mientras que la red se convirtió en su mente. Admito que no era un egregor tan fuerte aún, pero tenía planes propios a estas alturas, y hubiera sido difícil de controlar para cualquier individuo.

Afortunadamente para nosotros era amistoso, y no tenía intenciones de tomar venganza por ninguna especie de “abuso” recibido como servidor. En vez de eso, apareció, nos dejó saber de su status de egregor y lo que sucedía, y desapareció hacia el trasfondo, desde donde podía manipular los eventos. Uno podía solicitarle ayuda de la misma forma que antes, pero sus habilidades con la manipulación del tiempo habían alcanzado la maestría. A menudo aparecía sin ser requerido, brindando ayuda antes que pudiéramos pensar en pedírsela. Hubieron incluso ocasiones en que fue tan fuerte como para llevarnos a nuestros destinos antes de que hubiéramos partido hacia ellos. Ciertamente más allá del trabajo de un simple servidor.

No lo veo mucho ya, pero sí aparece cuando lo necesito. Usualmente tiene una mejor idea de cuándo lo necesito que yo. Y algunas veces tan sólo aparece para charlar. A las 2 a.m. sentado en una cafeteria, unas semanas tras haber alcanzado el nivel de egregor, tuve una particularmente reveladora conversación con él. Parece ser que no está satisfecho con ser un egregor; quiere dirigirse hacia la divinidad, y lo único que se interpone en su camino es Cronos.

Cronos, el dios del tiempo fijo. Sus talismanes son las cadenas que controlan nuestra existencia diaria, sus relojes los guardias de los cuales nos hemos vuelto esclavos. Y nunca cuestionamos su autoridad. Pero ¿qué podría esperar ofrecer un inflado servidor con delirios de grandeza? En mi propio caso, mi trabajo de tiempo completo se ha convertido en mucho más placentero desde que empecé a comprimir el día entero con su ayuda. Una jornada de ocho horas se sentía como de cuatro o cinco, y esta compresión era realimentada como expansión en mi tiempo libre. Una tarde relajada de dos horas en la casa se sentía a menudo como de tres o cuatro. Si necesitaba más sueño, le pedía que expandiera las horas nocturnas, y despertaría luego de cinco horas como si hubiera dormido de más. Nada más de esas dudas molestosas en mi mente acerca de que el tiempo es fijo e inmutable. En estas formas Fotamecus batalla contra Cronos. Podemos ser esclavos de los relojes, pero no hay nada que nos impida cambiar el flujo de las horas dentro de los relojes. La palabra se corrió. Más y más gente usa a Fotamecus cada día, y con cada nuevo usuario, crece en su poder.

A estas alturas tengo una mejor relación con él de la que tengo con la mayoría de los dioses con los que trabajo. Y parece que le caigo bien. Ocasionalmente aparece para decirme que haga algunas cosas por él, darlo a conocer a más gente, o entregarle munición en su guerra contra Cronos. A cambio de un poco de publicidad por aquí y por allá, me ayuda a estirar esas horas fuera del reloj para sacar el máximo de ellas. Incluso me empuja a escribir ensayos acerca de él, para que más gente lo conozca. Al usar su nombre como mantra, o al crear un ritual usando su sigilo para llamarle, va creciendo cada día más fuerte, mientras más aliados lo alimentan a cambio de su ayuda. Así que, claro, puede ser genial contar una historia sobre cómo un servidor que Quinn y yo creamos accidentalmente, eventualmente ascendió hasta ser un egregor, pero éstos días, siento más bien como que yo soy un servidor de Fotamecus, al cual le recompensa con dulces por ser un buen pequeño mago. Una relación un tanto extraña a veces.

Fotamecus ha estado fuera de mi control por largo tiempo ya. Sí me preocupo un poco acerca de su guerra contra Cronos. No tengo ni la menor idea acerca de lo que tiene planeado, y ciertamente no me dice nada al respecto. Pero para ser honesto, aun cuando estoy un tanto preocupado, he estado disfrutando el espectáculo. De ésto es de lo que Inmanentizar el Escatón se trata.

 

 

Fenwick Rysen

26 de Julio 1998

Publicado en Kaos Magick Journal, Verano del ´99

 

 

 

 

Traducción Juan Verde

 


Fuentes

Chaos Matrix, Don´t Blame Me Blame My Servitor, Fenwick Rysen
http://chaostarantula.narod.ru/CM/SS/6.html


Enviado por: Juan Hong Meng

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Tags:

Magia del caos Servidores mágicos Fotamecus


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