Habitantes del Caos

La Ética del Mago


Sírvanse sentarse junto a este fuego, que pasaré a relatarles una historia de terror real que quizás los lleve a analizar algunas cosas con más cuidado.

La historia que me ocupa me fue contada recientemente y sucedió en un famoso foro de Magia, al que no nombraremos, porque podría suceder en cualquier parte. Ocurrió que un día ingresó a dicho foro una chica sin demasiados conocimientos (así como todos fuimos algún día, no olviden esto, señores), pero buscando una solución a un problema menor que tenía. ¿Ya he dicho que se trataba de un foro muy renombrado? ¿Y que en él participaban magos muy reconocidos, con un alto nivel en sus conocimientos? Es así, pero no todos eran tan grandiosos, porque algunos solamente fingían serlo, comportándose como dueños absolutos de un saber que, realmente, no poseían. Pues nuestra chica, a quien llamaremos Anna, se dirigió a todos solicitando que la ayudaran a conseguir su objetivo y preguntó qué ritual le recomendaban.

Aquí haré un breve pausa, solo para que ustedes se pregunten qué ritual sería recomendable indicar a una chica sin nociones avanzadas de magia, que quizás deseaba volver con su ex novio, o tener un poco más de dinero.

Pues parece que por puro chiste, algunos de estos magos se pusieron de acuerdo y le dijeron que debía hacer la Misa de Choronzon. ¿Sabe, alguno de ustedes, de qué se trata? ¿Verdad que sí? Lo aclararé brevemente, por si alguna otra Anna está leyendo esto:

 

“ […] y en el marco de la magia del caos surgió en los últimos tiempos la “corriente 333”, en la que Choronzon (“el Exterminador de la Entropía” y el “Guardián del balance entre el Balance y la Falta de Balance”) pasa a ser directamente la figura central de una cosmogonía xenodimensional. Después de todas sus evoluciones Choronzon es dos cosas a la vez: por un lado el adversario interior, ese conjunto de miedos y obsesiones cuyo único rol parece ser el de boicotearnos. Por el otro, el Guardián es quien tiene la llave; Choronzon es también Yog-Sothot (el Acechador del Umbral): tanto destructor como guía a través de las dimensiones, el gran generador del cambio. En todos los casos no se trata de otra cosa que la sombra. Choronzon es la sombra y la sombra es Choronzon. Y la sombra no hay que enfrentarla sino reconocerla —enfrentarla, así como enfrentar a Choronzon, es peligroso. Pero más que peligroso, es un error: “Así como la Luz crea tu Sombra, yo soy la Sombra que crea tu Luz”. La sombra es la llave de la creatividad y la imaginación, el camino a la liberación (por eso es el Guardián y la Llave): y obsesionarse con cualquiera de ellas, con la liberación o con la sombra, conduce al único Abismo que existe: desperdiciar el tiempo en vez de disfrutar de la ilusión más grande de todas. Porque la historia de Choronzon, al fin y al cabo, es la historia de distintas ilusiones y el viaje progresivo hacia la Gran Ilusión que se esconde en el corazón de la realidad: la sombra, oscura y esquiva, peligrosa e infantil y que, por sobre todas las cosas, poderosa, nos conduce a la vida”. (fragmento de  Federico Erostarbe).

 

habitante-do-umbralTambién conocido como el Demonio de la dispersión, Choronzon es descrito por Crowley como una personificación temporal de las fuerzas delirantes e inconsistentes que ocupan el Abismo.

El nombre Choronzon aparece por primera vez en los escritos de John Dee en el siglo XVI, y es popularizado por Aleister Crowley en el siglo XX. Otros sobrenombres que se le asignan son el de "Morador del Umbral" y "Guardían del Abismo".

Choronzon es mencionado también como "Señor de las Alucinaciones", que algunos consideran lo mismo que la realidad manifiesta. Se trata entonces del Guardián del Abismo, debido a que la confrontación con Choronzon es la puerta que lleva a la nada de la que proceden todas las formas; y él es quien teje estas formas, como maestro de aquello que se manifiesta.

Según las palabras de Aleister Crowley:

"El nombre del Morador en el Abismo es Choronzon, pero no es realmente un individuo. El Abismo se encuentra vacío de ser; está lleno con todas las formas posibles, todas igualmente inanes, todas por tanto malvadas en el único verdadero sentido de la palabra; esto es, sin sentido pero malignas, en cuanto a que ansían convertirse en reales. Estas formas se arremolinan sin sentido en montones aleatorios, y cada una de estas agregaciones se afirma como individuo y chilla, '¡Yo soy Yo!', aun consciente todo el tiempo de que sus elementos no tienen enlace verdadero alguno; así, la más ligera alteración disipa la falsa ilusión como el jinete, encontrándose con un demonio del polvo, lo arroja a la tierra en duchas de arena".

 

De modo que ese, el Guardián del Abismo, uno de los demonios mayores que tiene la rara cualidad de morar tanto dentro como fuera de nosotros, y que sólo debe ser reconocido - a riesgo de perder la cordura- por magos muy avanzados en el camino, fue el que la pobre Anna evocó en una misa siniestra. (¿Ya les dije que fue evocado por Crowley y Neuberg en el desierto del Sahara y que esa experiencia dejó muy confundido a Crowley, que por ese entonces ya era todo un Señor Mago, así, con mayúsculas?).

Desesperada, un tiempo después, dejó un mensaje pidiendo a gritos que alguien la ayudara. De todos los usuarios de aquel foro, sólo dos respondieron. Anna había sufrido una serie de desgracias mayores: se le incendió la casa y perdió todo, la despidieron de su trabajo, veía sombras y era acechada todo el tiempo, entre otros hechos igual de lamentables. Todo esto en un corto lapso, posterior al mencionado rito.

Lamento no saber cómo ha terminado esta nefasta historia, que algunos de ustedes quizás recuerden.

 

El planteo, entonces, apunta a la formación ética del Mago del Caos. Porque existe gente que cree que la Magia del Caos carece de ética, y que las palabras “… todo está permitido” lo que hacen es, precisamente, negar el compromiso con ciertos valores.

Las preguntas que surgen nos delimitarán en uno u otro sentido.

¿Existe, para los Magos del Caos, la ética profesional? ¿Es lo mismo que la ética personal? ¿Puede una persona con valores sólidos y gran compromiso y conocimiento de lo correcto e incorrecto ser un mago carente de ética? ¿Es necesaria ésta, dentro de nuestras prácticas mágicas? ¿Puedo abordarla como un paradigma prescindible, si hace falta, como por ejemplo el modelo kármico, que no es aceptado por todos? ¿A qué estoy comprometido una vez que el conocimiento entra en mi mente y el poder fluye por mis manos? ¿Mayor poder significa mayor compromiso ético? (porque, ya saben, con una piedra puedo romper un vidrio, pero con una AK-47…). ¿Acaso la ética o la no-ética regula mis (tus, sus) prácticas mágicas?

Sólo pensemos, pensemos…



Enviado por: Astrid Griesser

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Choronzon


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